Mi historia


La historia de mi vida:

¿Cómo debería empezar la historia de mi vida? Cuando pienso en mi vida y la de mi familia pienso en mi percepción de vida "normal". Pero haciendo este blog he descubierto que hay muchas curiosidades y experiencias que han marcado el destino de muchas cosas que han sucedido posteriormente. Yo, que llevo desde que tengo consciencia pensando que mi vida había sido monótona, con algunos cambios sin importancia, pero nada fuera de lo que puede ocurrirle a cualquiera, me he sorprendido mucho ahora que he estado investigando sobre mi familia y su historia. ¿De verdad estáis preparados para conocernos a fondo? Si es así, os animo a que sigáis leyendo esta publicación, y sobre todo que intentéis abrir vuestros sentimientos y meteros en el papel del protagonista, en este caso yo.
Bien, empezamos.
Como ya sabréis, si os habéis leído mi perfil, he nacido y vivido toda mi vida en Soria. Mi padre nació en Palencia, pero desde muy pequeño ha vivido aquí. Mi madre es soriana, al igual que mis abuelos maternos. Concretamente, mi abuela es de un pueblecito pequeño situado en la zona del Valle, “el valle de la mantequilla”. Es el mejor pueblo de la zona. ¿Ya sabéis a que pueblo me refiero?... Exacto, es Villar del Ala. En este pequeño pueblo es donde solemos veranear todos los años porque mi abuela tiene mucha familia allí. Todos sus hermanos también han vivido allí con ella y han pasado la infancia y varios años de adolescencia. Mi abuela me ha contado que con su hermana Martina y su hermano Nicolás, ha vivido muchas experiencias y anécdotas. Desde siempre han ido al colegio del pueblo que se encontraba en un pequeño edificio con tan solo una planta, unas pequeñas mesas y una gran pizarra. Los niños, daba igual la edad que tuvieran, compartían la misma clase y el mismo maestro que por aquel entonces era solo uno, el cual impartía todas las materias que estaban incluidas todas ellas en un solo libro. Por las tardes, sin embargo, se ayudaba a los padres y madres a hacer tareas en casa: cocinar, ordeñar las vacas, dar de comer a los animales... Tanto mi abuela, como sus hermanos y amigos, no hacían nada más que trastadas de todo tipo. Según mi abuela muchas veces les gustaba irse de casa o escaquearse para no ayudar. Por ejemplo, como alrededor de Villar hay muchos pueblos que distan unos pocos kilómetros, (Rollamienta, Valdeavellano de Tera, Sotillo del Rincón...), mi abuela y sus amigos se escapaban muchos días e iban a esos pueblos andando. Un día que les tocaba ayudar con las gallinas decidieron irse al pueblo de al lado para no tener que ayudar con el trabajo en casa. Tuvieron la mala suerte de que ese día un amigo de su madre volvía de camino al pueblo y les vio andando por la carretera en sentido contrario a la dirección del pueblo. Finalmente, como era de esperar, ya que todos en el pueblo se conocen, el rumor llegó a oídos de su madre, quien entró en cólera y les castigó con tareas para toda la semana. Mi abuela nos contaba, que todos los niños que vivían en el pueblo no dejaban de hacer travesuras: se escapaban de casa, rompían cosas, no iban a la escuela... Una de las trastadas que más recuerda mi abuela es una que nos contó de un día de invierno que nevó en el pueblo e hicieron una pelea de bolas de nieve. A ella le dieron con una bola de nieve que tenía dentro una piedra y le hicieron una brecha. Tuvo que ir al médico al pueblo de al lado, a pesar de que casi no se podía ni circular por la carretera por culpa del hielo. También nos contó que cuando era pequeña, decidió sumergir a una gallina de las que tenía su padre en el agua de un caldero "a ver qué pasaba", (sí, mató a la gallina).

A pesar de que a todos les encantaba el pueblo, era necesario migrar a la ciudad a buscar trabajo o a continuar los estudios. Mi abuela siguió estudiando y años después empezó a trabajar en una peluquería en Soria. En aquel entonces, como no existían las redes sociales era en las peluquerías donde corrían todos los cotilleos y además la gente socializaba mucho allí. Mi abuelo, que también se encontraba en Soria para terminar sus estudios, era cliente de esa peluquería. Allí se fijó en una empleada que no había visto antes: mi abuela. Ella también se fijó en él y empezaron a quedar y a salir juntos.

(mi abuelo con mi madre el día de su boda)

Mi abuela siguió trabajando en la peluquería y mi abuelo heredó el trabajo de su padre, que era agricultor en una finca en Rebollar. Yo sabía lo de la finca en Rebollar; lo que no sabía, y que me pareció gracioso, fue que, en casa de mi madre y sus hermanos tuvieron muchas mascotas; gatos, perros, conejos, pájaros...hasta un corderito al que daban el biberón, porque un día, después de todos los animales que habían tenido, a mi tía se le ocurrió la maravillosa idea de pedirle a su padre un corderito también. Daba la casualidad que un amigo suyo tenía corderitos y les prestó uno por un tiempo hasta que creciera. ¿Os podéis imaginar la cara de mi abuela cuando vio entrando por la puerta de casa un cordero? Yo tampoco, pero así fue.
 Antes de toda la “granja” de animales que tuvieron en casa, mi abuela y mi abuelo se casaron y tuvieron cuatro hijos. El mayor, Fernando, y luego por orden; Lourdes, mi madre; Beatriz; y la más pequeña, María. Desde que mis abuelos consiguieron trabajo en Soria, mi abuela montó una peluquería, la cual le funcionaba bien y mi abuelo iba y venía de la finca del pueblo. Se compraron una casa en Soria capital, y han vivido aquí desde siempre. Sus hijos han estudiado todos en el IES Antonio Machado porque era el instituto que les pillaba más cerca de casa. Al finalizar los estudios todos acabaron haciendo oposiciones para trabajar de manera fija, ya que mi abuelo siempre así lo había deseado. Mi madre y sus hermanos nunca dejan de repetir lo orgulloso que estaría mi abuelo si levantara cabeza. Fuera del mundo del trabajo, con el tiempo, todos fueron encontrando pareja con la que establecer una familia. El primero en encontrar esa pareja de la que hablo (después de mi madre, que empezó con mi padre a los 16) fue mi tío Fernando con la que ahora es su compañera de vida: Lara. Le conoció porque vivía también en Soria. Con ella se dio cuenta de que los dos tenían los mismos gustos, se enamoraron y comenzaron su vida juntos. Lara ha aportado muchas cosas buenas y muchos de los gustos y experiencias actuales de mi tío son gracias a los viajes que ha hecho con ella y a todo lo que de esta forma han aprendido.
Con ella tiene 3 hijos; Tamia, la mayor; Maya y Kimi. Son todos nombres ecuatorianos porque mis tíos en varias ocasiones han estado en Ecuador como cooperantes en una organización ya que ella es médico y él trabaja en la universidad y además cultiva las tierras que anteriormente trabajaba mi abuelo. Por lo tanto, mi tía les ayuda con la sanidad y mi tío les enseña a cultivar y labrar las tierras para un mejor aprovechamiento de los recursos de los que disponen. Siempre les ha gustado mucho Ecuador. La primera vez que fueron, fue gracias a Lara ya que siempre le ha gustado mucho el voluntariado y tomó la iniciativa del viaje. A mi tío le daba igual pero desde que fue le encantó la experiencia y volvieron a ir dos veces más. Todavía me acuerdo cuando era pequeña y ellos fueron a Ecuador por primera vez: durante unos meses nos mandaron cartas utilizando como papel, hojas de árboles tropicales de la zona donde se instalaron. En las cartas nos contaban lo que hacían y lo bien que se lo estaban pasando con sus nuevos amigos. Ese viaje fue un éxito total para ellos, tanto que han vuelto a visitar a sus amigos de Ecuador dos veces más. Una cuando nació su primera hija y otra cuando nació la segunda. Aún así, como ya tienen tres hijos, ya han planeado su cuarto viaje a Ecuador. Los nombres de los hijos representan lo mucho que les gusta Ecuador. Tamia significa lluvia en ecuatoriano y Kimi, colibrí. Los tres niños son de los más pequeños de mis primos, son muy juguetones y atrevidos, les encanta el campo y una de las mejores experiencias de su vida ha sido por supuesto aquel viaje que fue muy especial para ellos, sobre todo porque han hecho muchos amigos y de vez en cuando nos cuentan anécdotas de la vida tan distinta que tienen sus amigos en ese país. Me parece destacable, y por tanto pienso añadirlo en esta parte de nuestra historia que los valores que han enseñado mis tíos a sus hijos son muy humanos. Mis primos son más conscientes que muchos adultos de la situación que viven los niños en esos países subdesarrollados, porque lo han visto con sus propios ojos; aun así, sus padres les han enseñado la importancia de valorar a todos sus amigos y a la gente en general por igual, sean de Ecuador o de cualquier otro lugar, independientemente de su situación social. Tanto Fernando como Lara representan una parte importante de mi vida actualmente. Me han enseñado muchas cosas, ya que son de los que más experiencias han vivido de la familia. A pesar de todo lo que han vivido ahora mismo viven en Soria y hacen su vida normal como cualquier persona. Mi tío actualmente trabaja en la universidad, y mi tía es médico en el hospital en Soria. Sus hijos, van al colegio a Fuentelfresno y les encanta estar con sus primos ya que tienen todos edades muy parecidas. Mi tía Lara tiene 9 hermanos y muchos de ellos tienen hijos de la edad de mis primos. Intentan verse todos una vez al año por lo menos; teniendo en cuenta que no todos viven en Soria y son muchos, me parece una idea muy buena eso de fijar unas fechas para verse.

( Fernando y Lara)

Continuamos con la historia de cuando se casaron mis padres, y nacimos mi hermano y yo (mis padres fueron los primeros en tener hijos). Soy la mayor de todos los primos y mi hermano el segundo más mayor. Al ser la prima mayor fui la única que pude conocer a mi abuelo. Según me cuenta mi madre, él me mimaba mucho por ser su única nieta. Cuando murió mi abuelo yo era muy pequeña. Tiempo después, nació mi hermano. Somos los dos primeros nietos que tuvieron nuestros abuelos. Cuando yo nací, mis padres, tíos y abuelos se pusieron muy contentos ya que fui la primera niña. Me cuidaban todos muy bien y se preocupaban porque estuviera siempre a gusto y contenta. Yo en cambio, según me contaban, no me porté demasiado bien porque vomitaba a menudo y lloraba todo el rato.
Uno de los peores recuerdos de mi vida fue los habituales cambios de guardería en mis primeros años, ya que no me adaptaba bien; lo pasaba realmente mal, no me gustaba estar fuera de casa y menos con gente que no conocía. Lo mismo me pasaba con los colegios. Primero empecé en el colegio de "Las Pedrizas", pero solo estuve allí los dos primeros años de educación infantil, porque mis padres tenían que dejarme en el comedor del colegio a la hora de comer, ya que trabajaban. Yo vomitaba casi todos los días la comida, no me gustaba nada ir y lo pasaba fatal. Así que, me cambiaron a "Los Doce Linajes". Este colegio estaba más cerca de mi casa y a pesar de que el primer día de comedor lo pasé muy mal un chico que conocí cambió el rumbo de mi vida hasta el momento. Hizo que ese día fuera uno de los mejores en mucho tiempo. Ese chico es mi mejor amigo Martín. Él se juntaba con una pandilla de chicos, y me presentó a sus amigos. Entre ellos estaba Izana. Desde ese día, me di cuenta que había encajado bien en el sitio y que me encantaría quedarme allí para siempre. Mi madre me cuenta muchas veces que el primer día que fui a ese colegio, cuando volví a casa le dije, y cito textualmente: "Mamá, ¿mañana podemos volver otra vez a este cole?" Desde entonces mis padres se pusieron muy contentos porque habían encontrado por fin un colegio que me gustaba.

 (mi madre y yo en mi primer colegio)

Días después conocí a la hermana de Martín, que tenía tres años más que nosotros y empecé a quedar con Martín. Nuestras madres se conocieron y se hicieron muy amigas. La madre de Martín le propuso a mi madre quedar un día con más madres de niños del colegio. En ese momento mi madre conoció a las madres de Izana, Laura, Jorge, Celia entre otras. En primaria, yo me llevaba muy bien con una chica que se llamaba Estela y por supuesto con Martín. Martín me dijo que me apuntara a una Coral de voces blancas donde iban muchos de sus amigos, incluida Izana, chica con la que nunca me había relacionado tanto como con otros niños hasta el momento. Me acuerdo perfectamente de un día que Martín se iba a venir a dormir a mi casa. Íbamos por la calle de camino y nos encontramos a Izana con su madre también, empezamos a hablar los tres y de repente se nos ocurrió la idea de que Izana viniera también a dormir a casa; su madre le dejó y esa noche nos la pasamos entera hablando y jugando. ¡Lo pasé genial! y lo mejor de todo fue que ese día empecé a conocer bien a una de mis mejores amigas: Izana. Toda primaria estuvimos juntas y hacíamos quedadas con los padres. A veces, Martín, Izana, Laura, Inés, Celia, Estela y yo nos íbamos de excursión por ahí, a visitar pueblos, casas rurales, coger setas... Organizábamos unos viajes súper chulos de acampada o más rural. Por no hablar de las veces que había cumpleaños y siempre acabábamos durmiendo juntos Izana, Martín y yo en alguna casa. Pero como todo, los buenos momentos también acaban y el instituto llegó antes de lo que nos podíamos imaginar y sobre todo, antes de lo que nos hubiese gustado.
Cuando empezó el instituto, a Izana y a Martín les tocó juntos en una clase y a mí en otra. Durante ese año tuvimos menos relación pero seguíamos quedando, hablando y pasándonoslo bien como antes. En segundo de la E.S.O. fue al revés. Martín y yo estuvimos en una clase diferente de la de Izana y nos distanciamos un poco. Además, ese año Izana empezó a salir con un grupo de chicas del insti y yo con otro grupo de chicas de diferentes institutos. Por eso ya no quedábamos tanto. Pero aun así, ella y yo actualmente seguimos quedando, viéndonos y siendo amigas. Coincidí con Martín en la misma clase desde segundo hasta cuarto de la E.S.O., él se había convertido sin duda en uno de mis mejores amigos. Nunca se perdió la magia que teníamos los tres cuando estábamos juntos. Hoy en día, los tres continuamos nuestros estudios en el I.E.S. Antonio Machado y seguimos tan unidos como siempre. Sé que nunca voy a perder a estos amigos y me siento realmente feliz por ello. (No busquéis a los mejores amigos que esos los tengo yo).
Otra de las experiencias que me cambió completamente la vida fue el nacimiento de mi hermano. Yo era muy pequeña y mis padres lo trajeron a casa como el regalo más especial. Era mejor que todo lo que os hubierais podido imaginar. Era lo más pequeñito y adorable que había visto. En ese  momento supe que le iba a querer siempre. Es muy listo y le encanta hacer deporte, sobre todo baloncesto.
A él también le encanta ir al pueblo en verano.
Desde que éramos muy pequeños nos hemos peleado mucho; nada fuera de lo normal, supongo que como hacen todos los hermanos. Cuando sea mayor… creo que tendrá muchas novias porque es muy guapo y sobre todo muy bueno.

Este año ha pasado al instituto en el que yo estudiaba antes. Me da mucha pena porque no hemos podido coincidir.

(mi hermano y yo)

Ahora os voy a hablar de mi tía Beatriz, que es hermana de mi madre, y de mi tío Rubén y así seguimos nuestro "viaje" por las profundidades de mi historia... ¡Vamos!
Cuando mi madre y mi tía eran jóvenes salían en el mismo grupo de amigas ya que se llevan un año. En unas fiestas de su pueblo, Beatriz conoció a su actual marido, mi tío Rubén. Mi tío es de un pequeño pueblo en la provincia de Guadalajara, llamado Angüita. Mis primos, sus hijos (Ángela y Martin), veranean en ese pueblo durante la primera mitad del mes de agosto y en Villar del Ala durante la segunda mitad. La manera en la que se conocieron mis tíos fue muy graciosa. El primo de mi madre y mis tíos, estando con Rubén en las fiestas de nuestro pueblo, para hacerle una broma, le hicieron creer que este tenía dos bares a pesar de que solo tiene uno, pues es un pueblo muy pequeño. Entonces Rubén quiso invitar a mi tía a tomar algo en el bar de arriba. Mi tía, que no sabía nada del asunto pensó que le estaba tomado el pelo. Fue el tema de conversación en sucesivos encuentros; llegó un momento en el que empezaron a salir. Sus hijos, son los siguientes primos más mayores: Ángela, es una semana menor que mi hermano y Martín, tiene 9 años.

(este es mi tío Rubén cogiéndome en brazos)

Los últimos de la familia en casarse fueron mis tíos. María, hermana de mi madre. siempre ha sido la pequeña y la más mimada también. Nunca se ha llevado ninguna bronca y la culpa de lo que pasaba la tenían los demás siempre. María siempre ha sido muy revoltosa y aventurera. Un día que mis abuelos no estaban en casa, mis tíos y mi madre tuvieron que hacerse cargo de ella. Se pusieron todos a ver la tele y no se dieron cuenta de que la niña se había escapado. Tardaron en encontrarla, pero al final no pasó nada, lo pasaron en grande esa mañana, pensando que si no la encontraban la bronca de su madre iba a ser buena jajajajaja.
Mi tía y su actual marido Jesús, se casaron en agosto en 2016 y tienen dos hijos: el mayor, Víctor. Tiene 2 años. Y la pequeña, Marta, tiene un año. Actualmente mi tía está embarazada, así que van a tener otro hijo más.

(mi tía María y mi padre de jóvenes)

Como habréis podido comprobar, todos mis primos son más pequeños que yo y por ese motivo con ellos me aburro un poco. Pero tenemos una familia muy unida y animada, ¡nos llevamos todos genial! Organizamos comidas, viajes y muchos planes juntos. También queremos mucho a la familia de mi padre y muchas veces nos juntamos las dos familias, sobre todo en cumpleaños o celebraciones.
Así que, ahora toca hablar de la familia de mi padre.
Empezaré con mi abuelo, es de Soria, más concretamente de La Olmeda, aunque también tenía familia en La Rasa (otro pueblo de la zona). De joven ingresó en la policía. Con ese trabajo le dieron muchos traslados y entre otros empezó a trabajar en San Sebastián, donde conoció a mi abuela. Un compañero de trabajo de mi abuelo, un día de verbena en junio, le presentó a mi abuela, una muchacha de su pueblo, San Martín del Castañar (Salamanca). Se conocieron y poco a poco empezaron a salir. Tenían pensado casarse en San Sebastián, pero por aquel entonces era una ciudad un poco cara así que aprovechando el traslado de mi abuelo a Palencia allí se fueron a vivir. Se casaron y tuvieron dos hijos. Mi tía, (hermana de mi padre) y mi padre. Es por eso que mi padre y mi tía Ana son palentinos. Mi abuelo mientras tanto no dejó de trabajar y dentro de la policía seguía ascendiendo de cargo. Asistió a los cursos de sargento y gracias a ello le destinaron para venir a trabajar a Soria, donde vive desde entonces siendo mi padre y mi tía muy jovencitos. Cuando llegaron mi abuela empezó a trabajar también de ayudante de cocina en un bar/restaurante y mi abuelo siguió con la policía. Una de las cosas que más pena me da es que como a mis abuelos no les gusta nada viajar no hemos vuelto a ir a los pueblos donde nacieron mis abuelos y no los conozco. Al final, tanto mi padre como mi madre tuvieron la infancia en Soria, y en esta ciudad es donde empieza su historia.

(mis abuelos y yo de pequeña)

Mis padres se llevan 7 años. Se conocieron en un bar donde solían ir a jugar y a tomar algo cuando ya ambos eran adolescentes. Él se fijó en ella, pero como es muy vergonzoso, al contrario que en el caso de mis tíos, no se atrevía a decirle nada, pasó tiempo hasta que hablaron por primera vez, ¡fue un flechazo! ¡quién iba a imaginarse, en aquel momento, que estarían juntos tantos años! ¡Y siguen muy enamorados!
Cuando empezaron a salir, mi padre ayudaba mucho a mi madre en sus estudios (ya apuntaba maneras, acabaría siendo profesor). Estuvieron saliendo durante 10 años. Vivieron los años de la adolescencia y la juventud juntos. Ambos terminaron sus estudios, se casaron y a los 5 años nací yo. ¡¡¡¡ Como les cambié la vida !!!! o eso es lo que me han dicho. Cuatro años después nació mi hermano David. Tras varios trabajos eventuales e ir de aquí para allá decidieron estudiar unas oposiciones y consiguieron sus actuales trabajos.
En estos últimos años, para que conociéramos mundo, hemos hecho varios viajes los cuatro juntos. Tengo muy buen recuerdo de ellos, pero en especial del que hicimos, siendo los dos muy pequeños, a Disneyland Paris. Era la primera vez que montábamos en tren y además viajamos por la noche en literas. Apenas dormimos por la emoción. Otros viajes que me encantan son los que hacemos los veranos para visitar a mi tía en Menorca durante los 3 años que ha estado allí.
Sé que nuestros padres hacen todo esto por nosotros, por lo que nos quieren.
¡¡¡Como les admiro!!! Han sido capaces de mantener unida esta familia y hacernos responsables a pesar de haber estado mucho tiempo trabajando a la vez en ciudades distintas, lejos de nuestro hogar.

Espero que os haya gustado mucho mi historia y os hayáis metido de lleno en el papel de cada uno de sus "personajes". Sé que puede pareceros muy normal, pero es mi historia, y para mí es la mejor. He tenido experiencias especiales, apoyo, cariño y una gran familia unida con la que sé que puedo contar.

Realmente me siento muy afortunada.
Un saludo, Alba.




 

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